Ellos Salieron y Todavía No Volvieron
Han transcurrido seis años, parece una eternidad
Hemos envejecido durante todo este tiempo,
Hemos llorado, sufrido, nos hemos angustiado
Hemos extrañado, hemos… endurecido el alma!
Perdimos parte de nuestro equipo, parte de nuestra familia,
Se nos derrumbo el espíritu.
No tenemos en claro si nos fortalecimos o nos debilitamos,
Lo que si sabemos, es que no volvimos a ser los mismos.
Hay una parte de nuestra esencia… amputada,
Nos arrebataron un trozo de nuestro ser,
Y aquí estamos pidiendo justicia, que injusto no?
Nuestro trabajo es entregarnos por completo a personas que desconocemos,
Ellos se entregaron y hoy no los tenemos.
Vestían el mismo uniforme, con el mismo orgullo,
Sabían qué hacer, cuándo y cómo hacerlo, lo hicieron pero ya no están.
Eran amarillos, naranjas o hasta azules, pero eran nuestros
Eran buenos, eran raros y hasta divertidos, eran auténticos!
Alguno era desarreglado, chabacan, pero pecha buque!
De ojos bonitos, sonrisa simpática y carácter fuerte!
Todos cumplían con su labor, estudiaron para eso, se formaron…
dieron su vida por eso.
Hoy, debemos recordarlos como eran, no sé si los mejores, pero irremplazables, únicos,
Distintos y entrañables.
Hoy, y en el medio de este reclamo, me parece que estamos siendo injustos,
Hoy, deberíamos estar condecorando sus almas, enalteciendo sus nombres,
Y estamos aquí, pidiendo justicia, por sus compañeros, por sus familias… por Dios!
Fuimos un puñado de buenas voluntades, de esfuerzos compartidos, de fortaleza espiritual; todo esto nos fortaleció el carácter, nos hizo un cayo la vida.
Aún hoy, y después de tantas cosas, seguimos saliendo a las calles,
Seguimos poniendo pasión, seguimos entusiasmados, pero lo hacemos distinto.
Ellos ya no están, pero nos enseñaron tanto!
Ellos tomaron su guardia, cargaron sus cosas, salieron a ayudar… y no volvieron.
Nosotros tenemos que volver!
Quiero que mis hijos valoren mi esfuerzo, pero volver y abrazarlos.
Quiero que sigamos disfrutando del trabajo que elegimos, pero volvamos para contarlo.
Quiero devolverle a esas familias un poco de afecto y de consuelo.
Quisiera devolverles la sonrisa que perdieron un 26 de septiembre.
Quiero que el teléfono de emergencias, la radio de comunicación con mis móviles y la sirena de un código rojo, sigan llenándonos de adrenalina.
Que el dolor y el sufrimiento de las víctimas del tránsito, nos sigan encontrando fuertes y robustos, para ayudarlos, atenderlos y hasta conservarlos con vida.
Que nuestros vecinos sigan creyendo en nosotros, sepan que siempre estamos, como ellos estuvieron.
Y a aquellos que se incorporaron recientemente a nuestras filas, que se visten igual, que forman parte de nuestro servicio… paciencia!!!
Van a sentir con mucha pertenencia esta camiseta, van a sufrir las injusticias de esta actividad, van a sudar la gota gorda, pero todo esto los va a fortalecer y a hacer distintos.
Van a disfrutar cuando reanimen con éxito un paro cardíaco, cuando puedan inmovilizar adecuadamente una fractura o cuando logren frenar esa hemorragia complicada.
Su vestimenta se salpicará no solo con sangre, se empaparan cuando llueva y sabrán lo que es trabajar al rayo del sol en pleno verano, con combustible derramado y vidrios en las suelas.
Pero recién allí comprenderán lo que es ser un 107.
Muchas de estas cosas las aprendimos de Ada y Gustavo.
Hoy ellos ya no están… para ustedes, porque nosotros los tenemos incorporados dentro de nuestro propio ser.
Extrañamos aquellas guardias, pero no podemos vivir de recuerdos.
Hoy corremos con ventajas, hay un par de ángeles emergencistas que nos guían desde el cielo.
Todo sea por ellos, por nosotros y por nuestro querido 107!
Jorge Rumi
